La maternidad desarrolla habilidades deseadas por reclutadores, defiende emprendedora

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El equilibrio entre la vida personal y la vida materna todavía es un reto para muchas mujeres. No son raros los casos en que son despedidas apenas vuelven de la licencia de maternidad, especialmente en empresas que mantienen la mentalidad de que los hijos son sinónimo de un desempeño bajo.

Una investigación de la Fundación Getúlio Vargas, una universidad brasileña, revela que existe una caída inmediata en la empregabilidad de las mujeres justo después del término de la licencia de maternidad. La caída es todavía mayor después de dos años, cuando la mitad de ellas sale del mercado, en la mayoría de los casos por decisión del empleador.

El nacimiento de nuevas habilidades

Muchas de las dificultades de las madres para encontrar un espacio en el mercado de trabajo se debe a que muchas empresas todavía no logran ver las habilidades que pueden ser despertadas con la maternidad — muchas de ellas son prioridad en las listas de competencias deseadas por los reclutadores.

Eso es lo que defiende Camila Antunes, abogada, pedagoga y cofundadora de la consultora Hijos en el Currículum. “Los hijos llegan como una invitación a que desarrollemos habilidades que nunca habríamos imaginado”, afirmó.

Para ella, los retos del día a día como madre de niños pequeños proporcionan habilidades que quizá nunca lograría alcanzar solamente con la experiencia de en el mundo laboral.

“La carrera y los hijos pueden andar juntos”, garantiza la profesional, que hoy trabaja para ayudar a empresas a sistematizar acciones de inclusión para padres y madres. “Hay una idea de que los hijos perjudican nuestra carrera, pero no percibimos que muchas oportunidades aparecen justamente por ellos. Hoy, me siento mucho más creativa, flexible, resiliente y dueña de mi tiempo — porque como madres necesitamos saber organizarnos”.

Las habilidades de la maternidad

Camila también habló sobre la empatía despertada pela maternidad, característica que surge con la necesidad constante de entender lo que el niño necesita, lo que siente y lo que puede hacerse para que se sienta mejor.

Además de esto, la relación con los hijos desarrolla la inteligencia emocional, pues los padres necesitan controlar sus emociones para administrar la cotidianidad con sus hijos. Si un problema del trabajo es una causa de stress, por ejemplo, el escenario ideal es que no afecte el entorno familiar.

Administrar una casa con hijos también exige mucha planeación y organización, dos habilidades que son frecuentemente exigidas en procesos selectivos de diversas áreas.

Camila termina llamando la atención para el peso que muchas madres le atribuyen a los hijos en los problemas en sus carreras. “No podemos responsabilizar a los niños por las cosas que suceden en nuestra vida profesional”, afirma. Ella menciona que muchas mujeres no contratan madres porque están de acuerdo con la versión de que la maternidad puede perjudicar la rutina corporativa, indicando que este asunto todavía necesita ser discutido (y esa versión de maternidad, combatida).

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