5 cosas que aprendiste en la escuela y que te sirvieron para la vida

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Seguramente hay quienes digan que nunca más usaron lo que aprendieron en los tiempos de la escuela, pero vamos a probar que eso no es verdad. Sin lugar a dudas, vos aplicás muchas cosas enseñadas por tus maestros y profesores en diversas áreas de tu vida actual, incluyendo la vida profesional.

A continuación, te mostramos que trabajos en grupo, obligaciones en relación a tareas para la casa y aquellas pruebas que te dejaban aterrorizado contribuyeron – ¡y mucho! – para que te conviertas en un profesional mejor en la actualidad.

1. Trabajos en equipo

¿Te acordás de las actividades en grupo? Fue a causa de ellas que aprendiste a combinar el trabajo con tus relaciones personales, sabiendo cómo resolver conflictos que podrían comprometer las entregas.
También fue así que entendiste que a veces hay que ceder y aceptar nuevas ideas y opiniones en vez de hacer todo a tu manera. Además, los trabajos en grupo ayudan a desarrollar la confianza en los compañeros y la capacidad de organización y distribución de tareas.

2. Compromiso

Las pruebas, trabajos y lecciones de casa tal vez hayan sido tu terror por años. Sin embargo, deberías estar agradecido a ese tipo de tareas por haberte enseñado a ser una persona comprometida con lo que debés entregar, respetando fechas y flexibilizando tu rutina para lograr cumplir tus deberes.

3. Responsabilidad con los resultados

Tu propio esfuerzo en estudiar para tener un buen desempeño en las pruebas te ayudó a comprender y asumir tu responsabilidad con los resultados que obtenés en la actualidad. Después de todo, tus notas del colegio dependían exclusivamente de vos.

La lección también se aplica a trabajos en grupo: cuando las tareas se dividían, se esperaba que cada uno cumpliera su parte para que se pudiera alcanzar un buen resultado al final. Quien dejaba de hacer esto perjudicaba al grupo como un todo y, muchas veces, generaba una carga extra de trabajo para otras personas.

4. Lidiar con las consecuencias

Un mal desempeño conduce a un mal resultado, esa es una dinámica que existe para casi todas las cosas en la vida. Si no estudiaste para una prueba ni prestaste atención a las clases y actividades, es casi seguro que te sacarás una nota baja.

Si en tus tiempos de cole te sacabas muchas notas bajas, probablemente tuviste que lidiar con una recuperación o incluso una reprobación. Pero vos también debés haber vivido la experiencia de sacar una gran nota después de dedicarte con ahínco a tus estudios. Todo esto te ha enseñado que hay consecuencias para tus acciones – sean ellas positivas, si fuiste un alumno dedicado- o negativas, -si fuiste un estudiante regular-.

5. Administrar expectativas

Ya hablamos que los resultados que obtenemos generalmente son la consecuencia de nuestras acciones, pero nuestras expectativas no siempre son tan racionales y exactas como creeríamos. Puede que hayas dejado para hacer un trabajo a última hora y aun así te hayas sorprendido con una nota baja, por ejemplo.
O tal vez hayas hecho tu máximo esfuerzo, pero incluso así no lograste alcanzar la nota que te gustaría. De cualquier forma, lo importante es que vos siempre te levantabas de cualquier caída y seguías para adelante. Es esta sin dudas una lección importantísima para lidiar con los reveses de la vida adulta.

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